Cómo Combatir al Insistente Yo o el ego: Un enemigo interior peligroso

No importa cuánto éxito tengamos en ámbitos de la espiritualidad, materialmente, en ciencia,

artes, deportes, intelectualmente o éxito en cualquier campo, siempre existe un gran peligro de

ser destruido por nuestro mayor enemigo dentro de nosotros. Nuestro ego y, mejor aún, un yo

insistente y nunca descansado, que puede hacer que una vida de logros desaparezca en un

instante. Puede manifestarse como un gesto, una mirada, una palabra o una acción, pero el

resultado final es el mismo. Su dominio sobre nuestro comportamiento puede interpretarse como

una victoria para la negatividad y una derrota para las fuerzas de la pasividad o la maldad que

gana sobre la bondad. Siempre está con nosotros y es como un volcán listo para erupcionar, que

tiene que estar constantemente bajo la supervisión de la naturaleza superior. La Fe Baha’i tiene

numerosos Escritos para prepararnos para enfrentar esta prueba y enfrentarla. Los escritos bahá’ís

diferencian nuestros dos yos: nuestra naturaleza animal, material o inferior y nuestra naturaleza

espiritual, divina o superior.

 

“En el ser humano existen dos naturalezas; su naturaleza superior o espiritual, y su

naturaleza inferior o material. Con una se acerca a Dios, con la otra vive sólo para el

mundo. Los signos de estas dos naturalezas se hallan presentes en cada persona. En su

aspecto material, expresa falsedad, crueldad e injusticia; todas éstas son el producto de su

naturaleza inferior. Los atributos de su naturaleza divina se manifiestan en amor,

misericordia, bondad, verdad y justicia; todas y cada una de ellas son la expresión de su

naturaleza superior. Todos los buenos hábitos, todas las cualidades nobles, pertenecen a la

naturaleza espiritual del ser humano, mientras que todas sus imperfecciones y acciones

pecaminosas nacen de su naturaleza material. Si la naturaleza divina de la persona domina

a su naturaleza humana, entonces tenemos a un santo.”-Abdu’l-Bahá, Sabiduría de Abdul-Bahá, p. 16

 

Podemos encontrar en la historia de la humanidad y en la historia de diferentes religiones

muchos ejemplos de cómo con inclusive mujeres y hombres espirituales y de buen corazón,

fueron víctimas de este enemigo oculto que está listo para destruir en un instante los grandes

logros obtenidos en toda una vida.

No muchos están conscientes de este cazador al acecho, y están mal preparados para sus ataques.

El insistente Yo ha sido la causa de la caída de una gran cantidad de líderes y eruditos en todos

los ámbitos de la vida, del arte y de las ciencias, de la espiritualidad y la moral. No pudieron

verlo venir o no reconocieron su peligro inminente hasta que fue demasiado tarde. Ser consciente

de ello y reconocer sus signos es una forma de lidiar con él y encontrar formas de combatirlo o

mantenerlo bajo control es esencial para aquellos que desean progresar en la vida tanto material

como espiritualmente. Es una conversación de por vida que tenemos que tener con nosotros

mismos.

 

“Una persona puede conversar con su propio yo cuando dice: ‘¿Puedo hacer ésto? ¿Sería

prudente que realizara este trabajo?’ Similar a ésta es la conversación con el yo superior.”.

-Abdu’l-Bahá, Sabiduría de Abdul-Bahá, pág. 29

 

Grandes hombres de religiones, filósofos, poetas y hombres de visión como Rumi lo han

reconocido y nos advirtieron que estemos conscientes de este enemigo invisible y evasivo.

 

“Tú eres una sombra: ¡aniquílate en los rayos del Sol! ¿Cuánto tiempo seguirás

contemplando tu sombra? ¡Contempla también Su luz!” Rumí, Divan-i Shams 20395

 

“Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno

mismo”. -Buda

 

“Cuán extrañas las imaginaciones de quienes hablan movidos por sus propios caprichos

y vagan distraídos por los yermos del yo y de la pasión”. – Bahá’u’lláh, El llamamiento del Señor de las Huestes, p.187

 

Aunque es muy difícil, hay formas en que el Yo insistente puede ser contenido y subordinado

con la ayuda de métodos antiguos utilizados por diferentes disciplinas espirituales. Aquí hay dos

de ellos para empezar.

 

El conocimiento de sí mismo

Es como hacer un inventario de usted con honestidad y con la intención de descubrir más sobre

uno mismo para descubrir qué habilidades tiene uno para enfrentarlo, y también para encontrar

las áreas donde será probado, es decir donde podría haber una posibilidad de dificultad. Este

proceso de autoexamen necesita valor para enfrentarnos a nosotros mismos como quiénes somos

y no como queremos ser. No podemos engañarnos a nosotros mismos porque la consecuencia de

eso sería catastrófica.

Un beneficio adicional del autoconocimiento es el crecimiento espiritual y la profundidad del

conocimiento que viene con este proceso.

 

“El desprendimiento es como el sol; en cualquier corazón donde brilla, extingue el fuego de

la codicia y del egoísmo. Aquel cuya vista está iluminada con la luz de la comprensión,

seguramente se desprenderá del mundo y de sus vanidades… No dejes que el mundo y su

vileza te entristezcan. Feliz aquél cuyas riquezas no lo llenan de vanagloria, ni la pobreza

de dolor.” Abdu’l-Bahá, DAV; pág. 93

 

Meditación

Es de común conocimiento que la meditación puede fortalecer los poderes de la naturaleza

superior para enfrentar los desafíos de la vida, y ningún desafío es más grande que el insistente

Yo que reside dentro.

 

“Obedeciendo las leyes de Dios, tratando de vivir la vida establecida en nuestras

Enseñanzas, y por la oración y el esfuerzo, podemos dominar nuestro ego. Nosotros

llamamos ‘santos’ a las personas que han logrado el más alto grado de dominio sobre su

ego.”-De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente, 08/1/1949

 

Tenemos que tratar con nuestro insistente Yo o ego; De lo contrario, puede deshacer cualquier

éxito o progreso. Debe ser reconocido como una seria amenaza para nuestros buenos esfuerzos.

Como seres humanos, nuestra vida en este mundo y nuestro progreso en el próximo mundo

dependen de las decisiones que tomemos. Algunos dicen que creamos nuestro propio cielo e

infierno aquí en la tierra como resultado de las elecciones que hacemos.

Es triste si no tomamos la decisión correcta y le otorgamos a nuestra naturaleza superior la

ventaja. Porque estamos rodeados por el materialismo y el consumismo, por lo que nutrir nuestra

naturaleza superior es muy difícil, y es por eso que debemos sintonizarnos espiritualmente para

tomar la decisión correcta a fin de obtener las recompensas y los beneficios de esas elecciones.

Cuando leemos los escritos espirituales y meditamos, nuestras almas son elevadas, y eso afecta

nuestra toma de decisiones. Nuestras almas están sintonizadas leyendo los escritos y haciéndonos

cuentas cada día. Es como un balance espiritual para que podamos percibir lo bueno y lo malo en

nuestros caminos. Este es un asunto tan importante con grandes concrescencias en nuestras

vidas, y debemos aprovechar la oportunidad para tratar con él de manera que nuestros logros de

toda la vida no queden en manos de nuestro ego.

 

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