¿Cuánto margen de beneficio necesitamos?

El mundo de la economía se basa en los beneficios. Sin beneficios, no habría motivación para comenzar un negocio o empresa—todo el sistema fracasaría.

Después de todo, ¿por qué alguien haría tanto esfuerzo sin obtener ningún beneficio? Claro que hay algunas personas que trabajan gratis, pero su motivación no es ganarse la vida.

En el mundo de hoy, la competencia se ha vuelto tan dura que la mayoría de las empresas contratan consultores, consultoras de investigación, otras agencias e incluso psicólogos para guiarlos a aumentar sus ganancias.

Eso está muy bien y es bueno—pero con las presiones en este mundo materialista, el deseo de obtener ganancias puede fácilmente irse de las manos y convertirse en avaricia. Cuando eso sucede, los que están en el negocio quieren cada vez más y, para obtener más, pierden el sentido de la realidad y se olvidan de hacerse esta pregunta: “¿Cuánto es suficiente?”.

La mayoría de los emprendedores y propietarios de empresas pueden recordar cuando comenzaron su negocio lo poco que esperaban como un retorno de su inversión. Pero, lamentablemente, a medida que crecieron sus negocios, a menudo su codicia creció con ella, al punto que no había límite en su deseo de obtener más ganancias. Desafortunadamente, a medida que aumenta la codicia, ésta eclipsa muchos de nuestros valores y morales humanos.

 

Las enseñanzas Bahá’ís reconocen el concepto de codicia de una manera única:

 

“En la creación no existe el mal, todo es bueno. Ciertas cualidades y rasgos naturales innatos de algunas personas que en apariencia son censurables, en realidad no lo son. Por ejemplo, desde el comienzo de su vida al lactar el niño de pecho da muestras de codicia, enojo e irritación. Según eso, podría aducirse que la bondad y la maldad son inherentes a la realidad humana, y que ello es contrario a la bondad absoluta de la naturaleza y de la creación. La respuesta es que la ambición, consistente en desear más y más, es una característica loable siempre que sea ejercida convenientemente. Si un hombre ambiciona adquirir ciencia y conocimiento, llegar a ser compasivo, generoso y justo, sus esfuerzos son dignos de alabanza. Si dirige su enojo y su ira hacia los sangrientos tiranos que se asemejan a las bestias feroces, ese empeño es muy loable. Por el contrario, si no emplea dichas cualidades de manera apropiada, se hace acreedor a la censura.

Es evidente, entonces, que en la creación la maldad no existe en absoluto. Cuando las cualidades naturales del hombre se ejercen ilegítimamente, resultan censurables” – ‘Abdu’l-Bahá , Contestación a algunas preguntas, pág. 262.

 

Estas enseñanzas bahá’ís demuestran claramente cuán indeseable puede ser la codicia, y cuán importante es ser precavidos de su peligro así como combatirlo. Esta tarea se vuelve más significativa porque donde hay codicia también hay envidia—estas dos están estrechamente relacionadas. Para combatirlos, necesitamos aumentar nuestra conciencia sacando fuerza de las enseñanzas espirituales de las grandes Religiones del mundo.

¿Qué es lo opuesto a la avaricia? Contentamiento. La definición de contentamiento del diccionario de Oxford es “un estado de felicidad y satisfacción”. Cuando estás contento, una persona manifiesta un estado mental o emocional de satisfacción con la vida: estás a gusto en tu situación, tu cuerpo, tu mente y tu alma.

Una vida contenta se caracteriza por la gratitud por lo que tenemos, en vez de quejarse por lo que no tenemos, o por lo que los anuncios publicitarios o las comparaciones con nuestros semejantes, nos dicen que deberíamos tener.

El contentamiento dirige nuestra atención hacia la gratitud por lo que tenemos. Si tienes una casa, un automóvil o un negocio, sé feliz de que los tengas—ya que hay millones que sueñan con tenerlos. Si tiene un negocio y te está proporcionando suficientes ganancias para vivir una vida cómoda, sea feliz con eso, en vez de pensar que necesitas más ganancias y más cosas. No importa cuántas posesiones acumules o cuánto dinero obtengas, si no estás satisfecho con ellas, entonces tus esfuerzos no te darán paz mental ni paz en tu corazón:

 

“El desprendimiento es como el sol; en cualquier corazón donde brilla, extingue el fuego de la codicia y del egoísmo. Aquel cuya vista está iluminada con la luz de la comprensión, seguramente se desprenderá del mundo y de sus vanidades… No dejes que el mundo y su vileza te entristezcan. Feliz aquél cuyas riquezas no lo llenan de vanagloria, ni la pobreza de dolor”
   -‘Abdu’l-Bahá, DAV; pág. 93

 

“Conténtate con lo que tienes;regocíjate en que las cosas son como son.Cuando comprendes que nada falta,el mundo entero te pertenece.” – Lao Tzu, Tao Te Ching, pág. 56.

 

Entonces, si diriges un negocio, sé feliz con un margen de ganancia razonable. Estar satisfecho con obtener un beneficio que es suficiente, creará un sentimiento de regocijo y dará un ejemplo a los demás. También aumentará gradualmente el volumen de su negocio porque aquellos que están satisfechos con un margen de beneficio más bajo pueden ofrecer precios más bajos.

Se necesita mucha fuerza y convicción interna para estar satisfecho y contento con una determinada cantidad de beneficios—pero al hacerlo, se logra un corazón en paz y el sentimiento celestial de satisfacción que la avaricia nunca podrá ofrecer.

 

 

 

 

 

 

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