Economía: una breve historia, sus problemas y sugerencias prácticas

El campo económico puede ser muy confuso para el hombre común y para el experto por igual. Hay muchos enfoques para examinar la economía y su funcionamiento. Como bahá’ís, creemos que una falta de espiritualidad ha llevado a la avaricia desenfrenada y al egoísmo, creando pobreza y miseria para millones de personas. La espiritualidad es la clave para sanar la causa raíz de los problemas en lugar de tratar de controlar los síntomas. Basandome en las Enseñanzas Bahá’ís, este material tiene como objetivo proporcionar algunas ideas y sugerencias para tomar medidas que sientan las bases de un mejor futuro económico.

 

Nuestro sistema económico está fallando. No puede satisfacer las necesidades de la humanidad. La evidencia es que la brecha entre los ricos y los pobres se está ampliando y eso ha llevado al sufrimiento de las masas de la humanidad. Las soluciones que pueden cambiar esta situación han sido denegadas. Es hora de reexaminar los supuestos fundamentales sobre los que se construyó este sistema y reemplazarlos con los espirituales. Necesitamos construir un sistema económico para ayudar a la humanidad a lograr su objetivo de una civilización en constante avance, un mundo donde no haya injusticia económica y las personas tengan todas las necesidades de la vida para que puedan vivir vidas pacíficas y plenas. Se necesita un cambio en el pensamiento. Tenemos las soluciones para construir un nuevo sistema; todo lo que necesitamos es la voluntad. Todos tienen el poder de contribuir.

 

 

Historia y problemas

Antes de presentar algunas sugerencias para su remedio, es útil comprender la historia del sistema económico actual y sus suposiciones básicas que son responsables de los problemas presentes. Esta es una breve descripción a propósito expresada en un lenguaje simple que no requiere el conocimiento de la economía para ser entendido.

 

Las actividades económicas han sido parte de la vida del hombre y la economía del trueque ha estado con él desde la Prehistoria. Para sobrevivir tuvo que intercambiar bienes por bienes. Después del período de caza y recolección surgieron siglos de una economía agrícola en la que los medios de intercambio incluían monedas, piezas de oro o plata, huesos, plumas y otros artículos hasta que se introdujo el uso del papel y/o moneda. La economía de la agricultura era muy simple y limitada en su actividad. Nada de importancia cambió hasta la invención de la máquina de vapor en 1712. Esto condujo a la Revolución Industrial y producción en masa, que trajo la necesidad de importaciones y exportaciones para alimentar la economía en constante expansión. Las carreteras y los ferrocarriles tuvieron que ser construidas. Al mismo tiempo, se necesitaba un sistema bancario para manejar todas estas nuevas actividades económicas. Así comenzó nuestro sistema económico moderno.

 

Adam Smith (1723-1790), quien es considerado el padre de la economía moderna, hizo suposiciones y, basándose en sus observaciones, construyó su sistema económico. Una de las suposiciones que hizo fue que el hombre siempre actúa en su propio interés y quiere maximizar su satisfacción, por lo que creía que el interés propio en las economías de libre mercado conduce a la prosperidad económica.

Las otras suposiciones que mencionó en su famoso libro, “La Riqueza de las Naciones”, incluyeron el uso del término “mano invisible”, una metáfora para describir la autorregulación del mercado. También defendió el “laissez-faire”. Esto significaba que el gobierno no debería interferir y los mercados deberían ser dejados solos para encargarse de cualquier problema. Expuso cómo el interés propio y la competencia racionales pueden conducir a la prosperidad económica.

 

Estos dos principios fundamentales del sistema económico introducidos por Adam Smith fueron adoptados por otros economistas. El principio de maximizar la satisfacción creó un sentido de individualismo que fue elogiado y fue la fuente de inspiración para muchos. Pero esta tendencia de pensamiento creó un caldo de cultivo para la codicia y la explotación. Esto resultó en que la sociedad ignore la difícil situación de los pobres y necesitados. El espíritu de dar y compartir se volvió obsoleto. Y gradualmente la brecha entre ricos y pobres creció. Actualmente, cuando las personas entregan su riqueza a la caridad, muchos se preguntan por qué. La acumulación de riqueza fue y sigue siendo considerada el logro más grande en la vida de una persona. Convertirse en rico se convirtió en el objetivo de cada hombre y el costo de lograr este objetivo no fue cuestionado.

 

Para fines de estudio, la economía se puede dividir en muchas categorías. La mayoría de los economistas consideraban a la economía como una rama de las Ciencias Sociales y establecieron muchas fórmulas matemáticas para crear un sistema económico más eficiente. El papel del hombre se redujo a ser uno de los factores de la producción: el trabajo. Los sistemas económicos se preocuparon por proporcionar al hombre más bienes materiales. Los economistas dedicaron su tiempo a mantenerse al día con los cambios en la sociedad y a ayudarnos a dar sentido al aspecto material de la vida. Lograron un impacto y contribuyeron a la mejora del sistema económico.

 

Pero no había lugar para los aspectos morales y espirituales de la vida del hombre en el sistema. El dinero no puede y no debe ser el único medio para medir los logros de nuestra vida. Desafortunadamente, el sistema no reconoce que las aspiraciones espirituales del hombre deben ser el objetivo para un sistema económico, un sistema que le proporcione herramientas para que pueda trabajar hacia su destino espiritual y sus metas espirituales. Como no se tuvo en cuenta el verdadero propósito de la economía, no es sorprendente que haya llevado a tantas crisis.

 

Sin embargo, hubo algunos economistas que vieron las grietas en las suposiciones de la economía y dieron la voz de alarma. Sugirieron una Economía Moral. Creían que la teoría económica no aborda áreas como familia, salud, amor, cultura, espiritualidad y medio ambiente que hacen que la vida sea significativa y rica. Consideraron que la política económica debería incluir no solo bienes que pueden intercambiarse por dinero, sino también valores que no tienen precio. Uno de estos economistas, Eugen Loeb, en su libro “Humanomics: Cómo podemos hacer que la economía nos sirva, no nos destruya”, declaró:

 

“Desde mi punto de vista . . . la economía es la responsable de nuestra crisis cada vez más profunda. Estoy convencido de que no podremos resolver nuestros problemas básicos a menos que construyamos una Ciencia de la Economía que nos permita navegar nuestra ‘nave espacial terrícola’ hacia fines humanitarios; una “humanómica”.

 

“La economía convencional se ha convertido, a pesar de su notable grado de sofisticación, no sólo en una herramienta inútil sino también en una herramienta peligrosa. Su aplicación engañosa ha creado una crisis que amenaza los cimientos mismos de nuestra civilización “. -Eugen Loebl, Humanomics, 1

 

Vivimos en un momento muy confuso, particularmente después del colapso del mercado económico de 2008, que casi destruyó todo el sistema económico y obligó a los gobiernos a tomar medidas desesperadas para salvar el sistema y evitar el caos universal. El accidente fue causado por la codicia desenfrenada, lo que condujo a una destructividad que solo la falta de moralidad puede crear. Muchos piensan que el terrorismo, los conflictos y otras formas de violencia se deben a diferencias de religión o ideologías. Pero si profundizamos podemos encontrar que el factor subyacente en muchos casos es una profunda sensación de resentimiento de los que “no tienen” hacia los que “tienen”. La pobreza y la impotencia crean resentimiento ya que cada ser humano se siente con derecho a un mínimo medio de existencia. Con su profundo resentimiento, los terroristas encuentran una causa en la religión y varias ideologías para justificar sus acciones. Pero los Escritos Bahá’ís explican que toda la cuestión de la economía es de naturaleza divina o espiritual y que es un fundamento mejor que el egoísmo o la codicia. Con este enfoque, el hombre tiene un destino divino y no está gobernado sólo por leyes y regulaciones hechas por el hombre. Es fundamentalmente diferente porque el sistema económico bahá’í, se basa en el corazón del hombre; se basa sólidamente en el espíritu humano.

 

Abdu’l-Bahá explica la naturaleza de la economía y el remedio para sus problemas:

 

“Los secretos de toda la cuestión económica son de carácter divino y tienen que ver con el mundo del corazón y del espíritu. En las enseñanzas bahá’ís esto se explica de forma muy  completa, y sin considerar las enseñanzas bahá’ís es imposible crear una condición mejor.”-‘Abdu’l-Bahá, the Bahá’í World, tomo IV, pág. 448

 

 

Shoghi Effendi arrojó más luz sobre esto:

“… Con la afirmación de que la ‘solución económica es de carácter divino’ se quiere dar
a entender que solamente la religión puede, a la larga, producir en el hombre un cambio tan
fundamental en su naturaleza como para permitir que ajuste las relaciones económicas de la
sociedad. Solamente así puede el hombre controlar las fuerzas económicas que amenazan
con perturbar la base de su existencia, y puede, de esta manera, afirmar su dominio sobre
las fuerzas de la naturaleza.”
-Shoghi Effendi, 26 de diciembre de 1935, Luces de Guía

 

El Sistema Económico Bahá’í ocurrirá cuando la transformación del hombre y la sociedad se haya llevado a cabo y con ella la conciencia del hombre de su estación espiritual y su destino. Él habrá subordinado su naturaleza animal y, por lo tanto, se comportará menos egoísta. En este momento, es casi imposible imaginar una sociedad que haya crecido espiritualmente en esa medida. Pero al introducir más de las cualidades espirituales en nuestras vidas, estamos sentando las bases para una sociedad así y un sistema económico semejante. Algunos de nuestros objetivos pueden parecer idealistas, pero eso es exactamente lo que somos, idealistas. Estamos soñando con un mundo mejor y estamos listos para tomar medidas para establecer la Mancomunidad Mundial de Bahá’u’lláh. Ningún gran logro puede tener lugar sin un objetivo o sueño. Sin tales sueños, la civilización en constante avance no habría progresado desde la Prehistoria hasta donde estamos ahora.

 

Como el sistema económico bahá’í todavía no establecido, podemos pensar que no podemos hacer nada para lograrlo y debemos esperar su llegada. Pero eso no es realmente cierto. Hay tanto que podemos hacer como individuos en nuestras comunidades que es de naturaleza económica y podemos hacerlo con la constatación de que estamos participando en una nueva forma de actividad económica. Nuestra participación servirá de ejemplo para el papel de la espiritualidad en la solución de los problemas económicos del mundo y, al mismo tiempo, preparará el terreno para el momento en que nazca la Mancomunidad Mundial.

 

La Casa Universal de Justicia nos recuerda que ha llegado el momento de prestar más atención al lado económico de nuestras vidas y tomar medidas para mejorar la prosperidad económica del mundo:

 

“Aunque Bahá’u’lláh no propone en Su Revelación un sistema económico detallado, la reorganización de la sociedad humana es un tema constante en todo el conjunto de Sus  enseñanzas. La consideración de este tema inevitablemente da lugar a cuestiones económicas. Por supuesto, el orden futuro concebido por Bahá’u’lláh está mucho más allá de cualquier cosa que pueda imaginar la generación actual. Sin embargo, su emergencia final dependerá del esfuerzo ingente realizado por Sus seguidores por poner Sus enseñanzas en práctica hoy. Con esto en mente, esperamos que los comentarios siguientes estimulen una reflexión seria y continua por parte de los amigos. El objetivo es aprender cómo participar en los asuntos materiales de la sociedad de una manera que sea consistente con los preceptos divinos, y cómo fomentar la prosperidad colectiva, de manera práctica, mediante la justicia y la generosidad, la colaboración y la asistencia mutua.”. -La Casa Universal de Justicia, 1 de marzo de 2017

 

 

Para completar esta tarea, es útil imaginarse en el futuro usando el poder de su imaginación. Cuando pueda hacer esto, comprender la belleza de la paz, el amor y la armonía, y ver cómo se han eliminado los sufrimientos y la miseria y el hombre ya no tiene que luchar para sobrevivir en su vida económica, entonces te devolverás a el presente y con suerte usted comenzará a hacer pequeños cambios en sus actividades económicas que conducirán a los cambios fundamentales en la sociedad y que sentarán las bases para un nuevo y maravilloso comportamiento económico basado en la espiritualidad y no en la codicia.

 

Abdu’l-Bahá a menudo hablaba de temas muy complejos, pero Él los hizo simples y fáciles de entender, y mi creencia personal es que la economía no tiene por qué ser desalentadora o confusa, especialmente cuando se trata de acción. Las siguientes sugerencias pretenden ser claras y directas a fin de alentarlo a participar en acciones económicas con mayor conciencia. Están diseñados para todos, ya sea que tenga o no conocimientos de economía. Afortunadamente, estas sugerencias, basadas en los Escritos Bahá’ís, le empoderan a actuar y a hacer un cambio fundamental en su carácter y sus acciones económicas cotidianas. Entonces, podrá darse cuenta del increíble poder que tenemos como individuos para transformar la sociedad en todos los sentidos, incluidas las económicas:

 

  • Enfocarse en las preguntas importantes de la vida. Después de contestar las preguntas “¿Quién soy yo?” Y “¿Cuál es el propósito de mi vida?”, Debe responderse la pregunta igualmente importante de “¿Cuánto es suficiente?”. Uno de los mayores problemas que todo el mundo enfrenta es que no tenemos la oportunidad de entender quiénes somos y qué constituye el propósito de nuestras vidas. También estamos tan ocupados que no preguntamos cuánto dinero es suficiente. ¿Cuánto necesitamos para vivir una vida fructífera? Practica la satisfacción. La vida nos distrae de hacernos estas preguntas fundamentales. Responder estas preguntas puede guiarnos a cumplir con las pruebas y dificultades en la vida.

 

  • Vivir una vida simple, una vida como Abdu’l-Bahá. Vivir una vida simple trae tranquilidad y elimina algunas de las distracciones de nuestro viaje de vida. Hay muchos estudios que indican que la simplicidad reduce el estrés en la vida y crea una sensación de libertad de la carga de las posesiones materiales. Es una decisión tomada por muchos que se han cansado de nuestro mundo consumista.

 

  • Cambiar tu mentalidad. Necesitas creer que esencialmente eres un ser espiritual y que tienes un propósito espiritual en tu vida. Necesitas conocer tu destino espiritual y actuar en consecuencia. Esta mentalidad te ayudará a tener un enfoque saludable de tu vida material. Cada cambio comienza primero en tu mente.

 

  • Pagar un precio justo. Si siente que el precio es demasiado bajo, pague más del precio solicitado. El Báb practicó esto cuando Él trabajó como comerciante. Una de las cosas más agradables relacionadas con las actividades económicas es el compromiso de las personas imparciales de ignorar los precios existentes y pagar más porque consideran que su estimación del precio es justa.

 

  • Compartir las ganancias con los empleados. Abdu’l-Bahá nos enseñó lo importante que es para los trabajadores tener una parte de las ganancias. Además del reparto de ganancias, hay muchas maneras de ayudar. Obtenga cobertura médica para los empleados. Apoye el bienestar emocional y físico de los empleados. Cuidar a los trabajadores es un privilegio y una oportunidad para servir a la gente. Buscar tales oportunidades es un acto gratificante.

 

  • Pagar los salarios de las tarifas, no según lo que dicte la sociedad. Los Escritos Bahá’ís ofrecen una guía en términos de equidad de salarios en lugar de seguir las pautas de salario mínimo. Podemos pagar más si pensamos que es justo.

 

  • Ser honesto en tus tratos. Presenta un artículo a la venta con todos los hechos. En nuestra sociedad, tendemos a tergiversar un producto o compartir sólo la información suficiente para presentarlo de la mejor manera posible. La veracidad es la base de todas las virtudes humanas. Cuando venda su automóvil, casa u otras posesiones, describa claramente la condición real, mencionando los puntos negativos así como los puntos positivos.

 

  • Proporcionar la mejor calidad de servicio o el mejor producto posible y hágalo con espíritu de servicio. Tenemos el privilegio de tener la seguridad de que al hacer bien nuestro trabajo hemos demostrado un acto de adoración. Haga que la satisfacción del cliente sea un objetivo. Hay más en nuestros trabajos que solo ganar dinero. Qué satisfactorio es saber que el cliente está contento y nosotros hemos participado en ello. Estar orgulloso de nuestro trabajo es una bendición que millones no tienen. Ganan dinero, pero no están felices y satisfechos por dentro.

 

  • Buscar oportunidades para extenderse a compañeros de trabajo y cooperar en el lugar de trabajo. La mayoría de los lugares de trabajo son muy aislados y los individuos trabajan solos. Alcanzar y extender la ayuda y tratarse mutuamente de manera justa crea un espíritu maravilloso y un ambiente de trabajo. Extienda la ayuda a otros, incluso a sus competidores. Sea una causa de unidad viéndolas como lo haría con sus propios empleados o colegas y haciendo todo lo que pueda para ayudarlos.

 

  • Quedarse contento con un margen de ganancia razonable. No hay fin para la codicia en nuestra sociedad, por lo que estar satisfecho con obtener un beneficio determinado creará una sensación de satisfacción y dará un ejemplo a los demás. Esta es una extensión de cuánto es suficiente. No hay nada de malo en estar satisfecho y contento con una cantidad determinada de ganancias.

 

  • Actualizarse con la información más reciente para proporcionar un mejor servicio y ser un líder en su campo y ser puntual. Estar puntualmente en el trabajo aumenta la eficiencia del sistema y demuestra respeto por los demás. Si el tiempo es dinero, entonces uno no debería desperdiciarlo.

 

  • Recordar que las acciones son la mejor manifestación de tus creencias y sé consciente de ellas. El cliché es cierto de que las acciones hablan más que las palabras. Deberíamos ser un ejemplo para otros, ya que somos nosotros quienes llevamos a la sociedad hacia una civilización en constante avance.

 

  • Si está prestando dinero, solicite una tasa de interés razonable y no la tasa máxima. Bahá’u’lláh nos ha informado que la tasa de interés debe ser justa y razonable. Los bancos no deberían ser los únicos que establecen las tasas de interés.

 

  • Resistir la mentalidad del consumidor que existe en nuestra sociedad. La lucha contra esta tendencia es muy importante para nuestra vida económica y nuestro desarrollo espiritual. El consumismo se ha convertido en una enfermedad que se está extendiendo rápidamente y sus fuerzas están paralizando el progreso de nuestras almas.

 

  • Estar bien informado sobre la publicidad. Los anuncios ocultan la información que necesitamos para comprar un producto y hacen afirmaciones falsas, utilizando métodos psicológicos, con tal de realizar una venta. La publicidad está presente en todas las áreas de nuestra vida económica. La venta se ha vuelto muy sofisticada y uno tiene que ser muy inteligente para navegar a través de todos los reclamos falsos de publicidad y leer entre líneas.

 

  • Espiritualmente justificar cada gasto. Con tanta pobreza en el mundo de hoy, tenemos que responder a nuestra conciencia por cualquier gasto innecesario. Nos han aconsejado ser frugal en nuestros gastos. Es muy útil tener a ese “policía” dentro de nosotros para controlar nuestros gastos.

 

  • Evitar el desperdicio en el lugar de trabajo y sugerir formas de reducir los desperdicios. Esto también contrarresta el agotamiento de nuestros recursos.

 

  • Proteger el medio ambiente en su trabajo y su vida personal. Le debemos a las generaciones futuras proteger el medio ambiente. Qué triste situación sería si la humanidad crece espiritualmente en el futuro pero el daño está hecho y nuestro medio ambiente es destruido.

 

  • Aumentar el conocimiento económico y comercial. Cuanto más sepamos sobre cómo funciona la economía, mejor podremos pronosticar el futuro.

 

  • Ser voluntario en su comunidad siempre que sea posible con el espíritu de servicio, siguiendo el ejemplo de Abdu’l-Bahá. Sirvió a la humanidad toda Su vida.

 

  • Donar al Fondo Bahá’í y también apoye a organizaciones benéficas dignas. Cada acto de dar es un pequeño paso para reducir la brecha entre ricos y pobres.

 

  • Tener o adoptar un objetivo financiero en la vida. Como tenemos planes de enseñanza en la Fe y otras metas y planes en nuestra vida, es importante tener un plan financiero individual. Las metas fomentan la disciplina. Esto es muy importante. Es casi imposible tener una vida financiera cómoda sin planificación.

 

  • Evitar las deudas tanto como sea posible, ya que demasiadas cargas financieras perjudican la calidad de nuestra vida espiritual y humana. Investigue la tasa de interés sobre hipotecas, préstamos y crédito para reducir el costo. Se pueden escribir volúmenes sobre este tema. Las deudas son uno de los factores más destructivos para la calidad de vida que deben evitarse.

 

  • Crear un hábito de ahorrar. La vida está llena de incertidumbre y cambio y tener algo de dinero para un día lluvioso crea paz mental. El ahorro debe ser parte de nuestros objetivos financieros. Es un hábito maravilloso de tener. No es fácil ahorrar con la presión de nuestra mentalidad de consumidor hoy, pero, sin embargo, es muy importante.

 

  • Correr la voz sobre negocios y profesionales honestos y justos. Es como darles publicidad gratuita. Necesitan toda la ayuda que puedan obtener. Es muy enriquecedor para ellos y para nosotros cuando podemos ayudarlos.

 

  • No comprar los últimos modelos si los antiguos están en buenas condiciones y brinde el mismo servicio. Tener lo último de todo crea una carga económica innecesaria para un individuo que a su vez disminuye la calidad de vida. Sea práctico acerca de las posesiones materiales y evite comprar la versión nueva y mejorada aunque todos lo estén haciendo.

 

  • Evitar compararse con el resto. Ese es el peor tipo de gasto. También es un signo de inmadurez espiritual y emocional. Y lo vemos suceder todos los días. Es realmente triste que las personas quieran la aprobación de los demás, mientras que su destino espiritual está en peligro.

 

  • Apoyar el concepto de una moneda mundial. Si tenemos menos monedas para intercambiar, la vida se vuelve mucho más fácil y este es un buen paso en la dirección correcta hacia la unidad mundial.

 

  • No seguir los atajos de la sociedad con respecto a los impuestos. Se hacen afirmaciones que tal vez pueden estar legalmente justificadas pero son moralmente incorrectas.
  • Hacer reclamos de seguro honestos. Todos nos hemos enfrentado al dilema de qué reclamar cuando ocurre un accidente, qué es legal y qué es moral. No todos los reclamos legales son necesariamente morales.

 

  • Hacer reclamos de gastos justos en el trabajo. Se ha convertido en una práctica común para reclamar la cantidad máxima, incluso si no se utiliza, pero tenemos el deber de ser honestos acerca de ellos.

 

  • No abusar de la licencia por enfermedad. No es necesario utilizar la cantidad máxima de días de licencia por enfermedad que se le asigna si no está enfermo.

 

  • Regresar a la tienda cuando se dé cuenta de que le han cobrado poco o que recibió cambio extra por su compra. Esto es practicar la virtud de la honestidad. Mira la cara del cajero cuando hagas esto. Probablemente él se esté preguntando, “¿Quiénes son estas personas?” La respuesta es que somos la gente del futuro, donde la honestidad es la norma.

 

  • Resistir las prácticas corruptas de la sociedad de sobornos y trampas. En algunos lugares del mundo, dar sobornos es una forma de vida y eso es una prueba y una oportunidad para evitar esta práctica ilegal e inmoral.

 

  • Considerar el servicio primero y el beneficio en segundo lugar. Esto parece idealista en la sociedad, pero para los bahá’ís se considera una forma de vida. Y a la larga, es el mejor anuncio que se puede comprar de forma gratuita.

 

  • Participar en proyectos sociales y económicos. Podemos ayudar a cambiar el mundo para bien involucrándonos algunos proyectos. Y son una forma valiosa de aprender y contribuir. Con más experiencia en actividades sociales, podremos hacer una mayor contribución en el futuro.
  • No apoyar la idea de que el fin justifica los medios cuando se trata de promoción en el trabajo u obtener un contrato o solicitar un trabajo. Nuestro objetivo es crecer espiritualmente y estas prácticas no nos ayudan a crecer. Ese es el peor tipo de adormecimiento de nuestra conciencia.

 

  • Ser honesto en una entrevista de trabajo. La sociedad ha adoptado la práctica de magnificar lo positivo y minimizar u omitir lo negativo, pero en realidad es una forma de mentir. Nos resultará extraño a nosotros y al entrevistador, pero debemos comenzar a ser totalmente honestos.

 

  • Ser veraz al completar formularios o licitaciones. Exagerar los números se ha convertido en una forma de vida, pero no es la forma de vida bahá’í. Es algo muy difícil de hacer cuando compites, pero podemos tener la satisfacción de que Bahá’u’lláh está feliz con nosotros.

 

  • No sacrifique sus valores para obtener un ascenso o contrato, aunque no haya nada de malo en ser ambicioso y querer progresar en los rangos. Algunos harían cualquier cosa para obtener una promoción, pero no podemos seguir esa práctica. Tenemos que pensar en promover nuestra alma a un nivel más alto de espiritualidad.

 

  • Use material de buena calidad en producción. No use ingredientes dañinos. Infórmese sobre los ingredientes para que no haya daños como resultado.

 

  • Proteja a los pobres y desfavorecidos de nuestra sociedad de cualquier manera que pueda. Es nuestro deber y privilegio espiritual. Ellos han sido confiados a nuestro cuidado por Bahá’u’lláh.

 

  • Dar tu Huqúqu’lláh (El Derecho de Dios), entendiendo completamente que este regalo es un privilegio y no un impuesto. Darlo con un sentido de compartir en lugar de una sensación de pérdida. Esta es tu oportunidad de practicar la generosidad. Dar es el paso más práctico para achicar la brecha entre ricos y pobres.

 

  • Crear conciencia de que tu bienestar y felicidad dependen del bienestar y la felicidad de cada persona pobre, necesitada y desfavorecida del mundo; que el verdadero significado de la unicidad de la humanidad surgirá cuando veamos a otros como miembros de nuestra familia:

 

“Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una sola rama. Proceded uno con otro con extremo amor y armonía, con amistad y compañerismo”-Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, p. 324

 

  • Recuérdate a ti mismo que el dinero es una herramienta y no el objetivo de tu vida. El mayor error que comete la mayoría de las personas es que olvidan que no hemos sido creados para ganar dinero. Esa no debería ser la meta de nuestra vida. El dinero debe verse como una herramienta efectiva para servir a la humanidad y mejorar la vida espiritual y económica de nosotros mismos y de los demás. Esta es la clave que puede hacer feliz o triste a una persona al final de nuestra vida física. Ya que no podemos llevarlo con nosotros, ¿por qué no gastarlo para el bien de la humanidad?

 

  • Gasta la misma cantidad de energía desprendiéndote de las posesiones materiales a medida que gastas en conseguirlas, reconociendo que son una prueba y recordando lo que dijo Bahá’u’lláh:

 

“Tú anhelas el oro y Yo deseo liberarte de él. Te consideras rico al poseerlo y Yo reconozco tu riqueza en que te santifiques de él. ¡Por Mi vida! Esto es mi conocimiento y aquello es tu fantasía, ¿cómo puede mi propósito estar de acuerdo con el tuyo?”-Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas, árabe num.5

 

 

Es como una desintoxicación espiritual. Pero no hay nada inherentemente malo en ser rico mientras seamos plenamente conscientes de sus beneficios y peligros. Bahá’u’lláh nos ha permitido tener todos los lujos que deseamos, siempre y cuando estemos separados de ellos.

 

  • Recordarse a sí mismo su destino espiritual mientras persigue objetivos financieros, ya que el materialismo puede erosionar lentamente su vida espiritual. Sin recordatorios constantes de nuestro destino espiritual, el materialismo puede destruir nuestro bienestar espiritual. Necesitamos tener el “panorama general” en nuestra visión todo el tiempo para no perdernos.

 

  • Vive la vida bahá’í En cierto sentido, es una declaración simple para vivir la vida de los bahá’ís, pero requiere una comprensión de nosotros mismos y de nuestro propósito en la vida. Es más fácil decirlo que hacerlo. Pero ese es el objetivo de nuestra vida y la parte más importante de nuestra existencia humana.

 

  • Sé considerado con tus inquilinos. Sé sensible a su situación. Si están en problemas, sé flexible con los pagos de su alquiler. Permitales saltarse un pago o parte de un pago. Además de la satisfacción espiritual que siente, también gana un inquilino que se preocupa por usted y su propiedad y lo usará como si fuera suyo. Incluso tendrá sentido desde el punto de vista económico, ya que probablemente reducirá el costo de mantenimiento.

 

  • Desarrollar virtudes que son comunes a todas las religiones y son la base del éxito de cualquier sistema. En la actualidad, adquirir las virtudes parece idealista, pero debemos recordar que a medida que nos acercamos a una civilización en constante avance, adquirir estas virtudes será un lugar común y una parte fundamental de los objetivos que queremos lograr. Puede que no parezcan estar relacionados con la economía, pero nos ayudan a obtener cualidades espirituales y humanas y, a su vez, a crear una sociedad mejor. Aquí está la lista de virtudes identificadas por El Proyecto de Virtudes:

 

 

Asertividad Gentileza Tranquilidad
Cuidado Cariño Plegaria
Limpieza Honestidad Propósito
Compasión Honor Confiabilidad
Consideración Idealismo Responsabilidad
Corage Alegría Reverencia
Cortesía Justicia Autodisciplina
Creatividad Amabilidad Servicio
Desprendimiento Amor Firmeza
Determinación Lealtad Tacto
Entusiasmo Piedad Agradecimiento
Excelencia Moderación Tolerancia
Fe Modestia Confianza
Flexibilidad Obediencia Integridad
Perdón Orden Veracidad
Amistad Paciencia Unidad
Generosidad

 

 

  • Ocúpese de su Yo insistente o ego, de lo contrario puede deshacer cualquier éxito o progreso si no es reconocido como una amenaza grave para sus buenos esfuerzos. La historia está llena de ejemplos de cómo el ego creó la destrucción a través de las edades. Como ser humano, nuestra vida en este mundo y nuestro progreso en el próximo mundo dependen de las decisiones que tomamos. Hacemos nuestros propios cielo e infierno aquí en la tierra como resultado de las decisiones que tomamos. Es triste si no tomamos la decisión correcta y le damos la desventaja a nuestra naturaleza superior. Debido a que somos bombardeados por publicidades y consumismo, nutrir nuestra naturaleza superior es muy difícil y es por eso que tenemos que sintonizarnos espiritualmente para tomar la decisión correcta de modo que obtengamos las recompensas y los beneficios de esa elección. Sabemos que la lectura de los Escritos ha sido alentada en nuestra Fe y cuando leemos las Sagradas Escrituras y meditamos en ellas, nuestras almas se elevan y eso afecta nuestra toma de decisiones. Hacernos responsables cada día también es importante. Es como un balance espiritual para que podamos percibir lo bueno y lo malo y hacer cambios. Este es un factor tan importante en nuestras vidas y necesitamos tomar alimento espiritual todos los días para que nuestra naturaleza superior domine nuestra naturaleza inferior.

 

  • Reconozca y nutra los cuatro aspectos de su ser:

 

  • Espiritual
  • Físico
  • Emocional
  • Intelectual

 

 

La mayoría de las personas ignoran un aspecto por el bien de los demás, pero necesitamos que todos los aspectos tengan equilibrio en nuestras vidas. Esto suena como un mantra de autoayuda, pero la conciencia de todos los aspectos de nuestro ser es esencial para un autoconocimiento realista, el primer paso para conocer a Dios.

 

  • Expresar con más entusiasmo los cambios necesarios para mejorar la vida económica de las personas y la sociedad en la que vivimos; en resumen, sin ser militante ni agresivo, exprese sus ideas y su visión. Tenemos voz en todos los asuntos y podemos ser los catalizadores del cambio positivo. No queremos ser políticos o militantes, pero no podemos olvidar que nuestro trabajo es proporcionar visión y dirección a una humanidad rebelde. Es como tener la medicina curativa y no dársela a los enfermos.

 

La historia de la economía nos ha mostrado que un sistema sin guía espiritual puede perder su efectividad y eventualmente convertirse en el problema. Los Escritos Bahá’ís son la guía que el mundo necesita para remediar la injusticia cometida contra la parte pobre y desfavorecida de la sociedad. Es un camino largo y el progreso será lento, pero definitivamente es la dirección correcta a seguir. Las sugerencias que se presentan aquí pueden parecer abrumadoras y es posible que no pueda practicar todas las que se aplican a su situación. Pero no se trata de los resultados; se trata de esfuerzos sinceros. Es la intención pura lo que cuenta. Estas acciones se convertirán en la base de una base sobre la cual se establecerá la Mancomunidad Mundial de Bahá’u’lláh para la nueva raza del hombre. Se nos ha dado el privilegio de comenzar el proceso espiritual.

 

 

 

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